Fernando Marhuenda: “No es aceptable que se haga a los ciudadanos responsables de la crisis”

Fernando Marhuenda es catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Valencia. Cuando habla, cuando explica, tiene esa mística capacidad de transmitir ideas con una claridad que parece natural y que, sin embargo, es extremadamente inhabitual.

Sus argumentaciones transmiten autoridad en el mejor sentido de la palabra: sabe de lo que está hablando y el oyente recibe esa sensación. La cuestión de la crisis es un tema sobre el que tiene mucho que decir.

“Dicen que encontraremos la salida entre los años 2013 y 2016”, menciona Marhuenda. “El profesor Niño Becerra dice que será a mitad de los años 20, y después tendremos un cambio de sistema. En cualquier caso, las perspectivas de los especialistas son demasiado malas como para emplear solamente los recursos y métodos habituales”. El contexto es muy negativo, sin duda, y hay medidas que son necesarias, si no imprescindibles para salir del atolladero. “Las políticas basadas en la relación del contrato funcionan bien con paro friccional” – el paro friccional es una situación económica en la que prácticamente hay pleno empleo y solo se encuentran en paro las personas que están cambiando de trabajo o que no quieren trabajar por algún motivo-,” pero no funcionan bien en situaciones de paro estructural como el que tenemos en España”, explica Fernando Marhuenda. “En España el gasto público es porcentualmente más bajo que en la Unión Europea, así que no podemos culpar a la dimensión del gasto público de nuestros problemas”. La explicación evidentemente tiene una ampliación, un caso concreto: “Si aplicásemos, por ejemplo, la Ley de la Dependencia que ya está aprobada crearíamos muchos puestos de trabajo. No tantos como se esperaban, que era en torno a medio millón, pero sí existen ya 300.000 personas que tienen este derecho acreditado y que está insatisfecho. Se generarían empleos, además de efectos colaterales positivos como mejora en las cualificaciones y acreditaciones de la gente que ya estaba trabajando en el sector”. Otros países están empleando políticas de demanda, pero aquí hay, además, algunos problemas específicos, detalla el profesor: “mientras en Europa el paro juvenil ha oscilado en las últimas décadas entre el 5 y el 15% en España ha variado entre el 15 y el 50%, y en los momentos en los que ha disminuido el paro ha sido a costa de rebajar la cualificación de estos jóvenes”. La marcha hacia la construcción, con salarios altos y bajas necesidades de cualificación dañó la resistencia de muchos jóvenes a la crisis: cuando la construcción cayó, sus capacidades no son suficientes como para adaptarse a otro sector y acaban en el paro.

La responsabilidad de la crisis

No es aceptable que se haga responsable de la crisis a la ciudadanía por haber vivido por encima de sus posibilidades. Los gobernantes han estado reinvirtiendo en sectores erróneos, incentivando que los jóvenes dejasen de formarse y han llevado a cabo obras e iniciativas públicas salvajes, poniendo el foco en el corto plazo en vez de pensar a medio y largo plazo, incluyendo el desarrollo local y la formación profesional. Además, se han omitido las políticas para crear puestos indirectos”. Marhuenda no ahorra críticas al gobierno: “Comparto la indignación, a pesar de que no salga a la calle a manifestarme. Existe una responsabilidad sustancial de los políticos, pero en la Comunidad Valenciana es particularmente dura. Los ciudadanos continúan dando el voto al mismo partido y la oposición, a lo largo de la crisis, tampoco ha cumplido su papel, negando cualquier logro del gobierno. Me extraña ver las enmiendas a la totalidad: todo está mal. Así, sin priorizar, es difícil oponerse”. Fernando Marhuenda piensa que los porcentajes de abstención deberían estar representados en el parlamento: “Lo legítimo sería que los escaños correspondientes estuviesen desiertos. Eso llevaría a equilibrios de fuerzas distintos”. Las críticas a los dirigentes continúan: “La clase política ha hecho injerencias indebidas en las cajas de ahorros, que eran, precisamente, una banca más próxima a los ciudadanos”. La crítica es comprensible: precisamente la obra social de estas entidades se dedicaba, en una parte importante a temas sociales, y en la actualidad, que es cuando más necesarias son esas obras sociales, la operatividad de estas instituciones está verdaderamente mermada.

Marhuenda opina también que las grandes fortunas deberían arrimar el hombro: “Cuando llegamos a los cinco millones de parados, tenemos tres grandes fortunas mundiales entre nosotros (Juan Roig, Emilio Botín y Amancio Ortega), que deberían intentar ayudar, tal vez mediante la compra de bonos para equilibrar el presupuesto. Además de eso, la banca debería asumir su responsabilidad en las obligaciones preferentes y los desahucios, dos temas en los que ha quebrado el principio de confianza bajo el que debían operar”.

Exclusión

En temas menos económicos y más sociales Fernando Marhuenda es aún más explícito: “Experimentamos un gran aumento de la gente al borde de la exclusión. Gente de mediana edad con un oficio que, por primera vez, están en el tobogán de la exclusión. Y no solo eso: nuevas formas de pobreza. El tema que ha aparecido en los medios de comunicación con familias enteras que acuden a comer o cenar a Ikea, que en estos momentos se plantea la situación. O estudiantes de esta misma universidad que necesitan tener un teléfono móvil con Internet pero no pueden permitirse un piso, y hay días que duermen en casa de compañeros, y otros días en la Casa de la Caridad.”

Hay iniciativas que sí podrían ayudar a la salida de la situación, pero no se implementan rápidamente: “Las medidas educativas siempre tienen efecto a largo plazo. Hay que trabajar para lograr una mayor formación profesional, ya esté reglada o no”. Fernando Marhuenda es, evidentemente, una persona con una perspectiva crítica y desde su perspectiva los empresarios también deben asumir algunos errores: “Es posible que el problema sea el empresariado, que aunque sabe que si se invierte a largo plazo y se invierte en capital humano, las mejoras son mayores, no lo hace. Incluso se está pagando por debajo de lo legal, ya que las empresas expulsan a la gente con más cualificación. En muchos casos, las pymes tienen baja cualificación, y eso acaba pesando”.

Hay aspectos en los que demuestra un especial interés: “La educación en España ha sido siempre una confrontación entre PP y PSOE con la excepción de la formación profesional, pero ese consenso está a punto de romperse para emplear un modelo como el alemán, que se creó en un contexto radicalmente diferente: es un modelo implementado en la postguerra y cuenta con el potencial industrial de Alemania, muy diferente al perfil español. Como en Alemania existen muchas grandes empresas, se puede realizar una planificación según los planes de éstas”.Fernando Marhuenda, primer plano

En España ya tenemos”, puntualiza Marhuenda, para comentar la probable implantación del nuevo modelo, “el contrato de formación y aprendizaje, pero se usa mal, porque el 15% del tiempo debería ser empleado en formarse y no se lleva a cabo esa formación. Además, la Administración no realiza seguimientos -ni por parte de Educación ni por parte de Trabajo- para seguir el procedimiento, de manera que solo son contratos basura no orientados a la formación”. Pero ésta no es toda la problemática con los contratos de formación.

Los fondos destinados a la formación para el empleo” – los múltiples cursos que incluían un incentivo económico además de la formación – “han sido utilizados como una prestación social más que como una auténtica formación profesional”, matiza. “Ha habido mínimos esfuerzos por medir los efectos y un nulo interés por la planificación. Si la Administración hubiese tenido verdadero interés hubiese habido itinerarios curriculares y una coherencia a la hora de conceder los diferentes cursos. Una estructura plurianual -y no anual- que debía amortizar cada uno. Precisamente la gente que necesitaba esos cursos estaba en una situación de necesidad, que es el momento más complicado para tomar decisiones y cuando más falta hace la orientación. Sí existen organizaciones ajenas a la Administración que han intentado ayudar en esta línea, pero es un esfuerzo que no correspondería hacer desde fuera del sistema”.

Recortes en educación

No es creíble que los recortes no ocasionen pérdidas de calidad en la enseñanza. Aumentar la ratio de alumnos en clase es complicar mucho el trabajo del profesor, especialmente en secundaria. Y por otra parte, seguimos teniendo deficiencias en educación infantil, de 0 a 6 años”. Marhuenda tampoco es partidario del cambio legislativo creciente educación: “La primera ley educativa la tuvimos en 1857, la segunda en 1970, que, con pequeños cambios, estuvo vigente hasta 1990, la siguiente en 2002, 2006 y ahora en 2012. Es imposible evaluar un sistema educativo con menos de un ciclo completo, y se está empleando la educación de manera política. Es un despropósito que no haya un pacto educativo. Los partidos mantienen su polarización y emplean estos cambios como parte de su marca electoral”. Pero no es que Marhuenda piense que el sistema no necesita mejoras “debemos tener en cuenta que entre los 3 y los 18 años un alumno llega a tener 70 profesores, que no están bien coordinados y necesitan de un mejor trabajo colectivo. Según que centros, por el sistema de traslados, se convierten en ‘cementerios de elefantes’ con profesores de mucha edad, mientras otros colegios en el extrarradio tienen un pequeño núcleo estable y hasta el 50% de maestros que cambian de un año a otro. En general, tenemos que todo nuestro sistema educativo y de formación profesional acaba perjudicando a la gente que ya tiene problemas y que necesitaría un horizonte temporal a más largo plazo”.

Entre las mejoras que propone Marhuenda están “el aumento del empeño en la educación infantil, una mayor autonomía en los centros para escoger equipos, conseguir mantener a la gente en la escuela y dar oportunidades para la formación en el empleo fuera de la escuela y la secundaria obligatoria. También habría que evitar cualquier estímulo a la contratación por debajo de los 23 años y mejorar la cultura empresarial para que entiendan su responsabilidad en el sistema. Y claro, lograr acuerdos en política educativa a largo plazo y respetarlos.”

Sergi Albir

Fernando Marhuenda Fluixà (Quart de Poblet, 1966)

Catedrático de Universidad. Departamento de Didáctica y Organización Escolar. Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación, Universitat de València.

Patrono de la Fundación Novaterra

Algunos libros y artículos

http://www.revistaeducacion.mec.es/ (números 341 y 351)
“Aprender de las prácticas: Didáctica de la Formación en Centros de Trabajo” 2001

Con Cros, M.J.; Giménez, E. (coordinadores)
“Trabajo y educación” 2000

“Didáctica General” 2000

 

 

Related Posts

8 Comments

  1. No he logrado resistirme publicar un

    comentario. ¡Excepcionalmente bien dicho!

  2. - Me causa enorme tristeza ver como se desprecia al pueblo , se frustran sus espectativas , se les estafa y , además , se les obliga a pagar las consecuencias de politicas triunfalistas , partidistas , innecesarias y realizadas a mayor gloria del Político de turno y mejor usufructo de los que son realmentente ricos y ostentan el poder ( lease : los auténticamte ricos y que , por serlo , están exentos de tributar por sus riquezas por leyes como las del mecenazgo etc..)., que actuan más como reyezuelos endiosados que como servidores del pueblo , tanto de sus electores como de aquellos que eligieron otras opciones ( partidos de la oposición , la abstención por disconformidad con el sistema electoral que siempre beneficia a los partidos mayoritarios ) etc…, que a todos han de servir y no servirse de .

  3. Muchas gracias por todo lo que aportas

  4. Muchas gracias por tu aporte, no tenía ni la más ligera idea.

  5. Un saludo y mucha suerte.

  6. Lo he leído entero y tengo que decir que me ha encantado.

    Estupendo trabajo.

  7. Son de agradecer artículos como este. Muchísimas gracias

  8. Muchas gracias por tu aporte, no tenía ni la más remota idea.

Leave a Comment