Andrés: “Hoy en día, perder el trabajo es convertirte en pobre”

La experiencia de Andrés

Andrés tuvo problemas con el juego durante muchos años. Tal era su ludopatía, que acabó viviendo en la calle, comiendo en albergues, o incluso cogiendo cosas de la basura. Así estuvo viviendo más de 2 años. Hasta que comenzó un Programa de Rehabilitación. El proceso fue duro y bastante largo, pero a la vez, bonito, profundo y esperanzador.
De eso hace ya 10 años. Al final del proceso de rehabilitación, había conseguido el graduado y había hecho 1 curso de formación ocupacional relacionado con la Sanidad. Gracias a esto, consiguió empleo como celador en un Hospital.
A pesar de esto, no dudó en mudarse 200 kilómetros, para conseguir otro empleo del mismo ramo, que le garantizaba más estabilidad. Allí conoció a su mujer, con la que tiene una niña de 6 años.
Los dos han estado trabajando de manera continua hasta hace unos meses. A Andrés le han reducido la jornada y la empresa de su mujer he realizado un E.R.E. de 6 meses y no sabe si volverá a trabajar o no en dicha empresa.

La mirada de Andrés a la crisis
– ¿Cómo lo llevas?
– Bueno, vamos tirando. Con mi trabajo, el paro de mi mujer y alguna cosilla que hacemos por ahí, vamos saliendo adelante.
– ¿Cómo ves tú esta situación de crisis? ¿Crees que puede solucionarse pronto?
– Pues lo veo mal, la verdad. Me parece que para “la gente de a pie”, esto va para largo. Habría que “tocar” muchas cosas que no se están haciendo. Y cuando dicen que van a hacer algo, ya hay mucha gente que ha salido destrozada.
-Tú que tienes contacto con la gente por tu trabajo, ¿qué te dicen? ¿qué percibes?
-La gente está triste. Está apagada. Como sin ilusión. Todo lo que dicen últimamente son problemas: “no llego a fin de mes, casi no me llega para la hipoteca, que si este mes me viene el seguro, que si sólo trabajo para pagar”, cosas así es lo que te dicen. Y es que es verdad, hay razones para estar triste.
Y yo, porque no tengo hipoteca… Hace unos años, todos me hablaban como si fuera un bicho raro porque trabajando mi mujer y yo, vivíamos alquilados. Pero los que no tenemos una familia que nos eche un cable, sabemos que todo pasa por nosotros, y que si falla el trabajo, pues me mudo a otra parte. Ya lo he hecho dos veces. Si tuviera hipoteca no podría. Ahora con la situación que tenemos, hemos hablado con el dueño del piso y hemos bajado el alquiler. Menos mal.
-Y a pesar de estar pasando una época difícil… ¿qué cosas has hecho para sobrellevar la situación?
– Mira a mí me enseñaron dos cosas muy importantes: que nunca tienes que estar quieto, viéndolas venir y que no hay que estirar el brazo más que la manga.
Y eso lo llevamos a rajatabla (ríe). Pagamos el alquiler que podemos pagar, seguimos haciendo cursos para mejorar la formación para el trabajo (mi mujer ahora está acabando uno mientras está estos meses en el paro), etc. Yo corto y reparto leña con un amigo, los fines de semana,….
-Y si echaras la vista atrás a estos últimos 10 años qué podrías decirnos a modo de resumen.
– Pues que ha habido cosas muy buenas: mi mujer, mi hija,…. Pero en lo que toca al trabajo y a la sociedad la verdad es que no puedo decir que esté contento. En 10 años, solo he ganado 1000 € cuando he hecho horas extra o he trabajado algunos festivos. Y mi mujer igual. No somos ni mileuristas (ríe). Cada vez tenemos horarios peores, peores sueldos, menos ayudas… No sé. Y ahora, salir a cenar, ir al cine, ir a un parque de atracciones con la niña…, es casi un lujo asiático. Y eso creo que tampoco puede ser así. Y lo malo es que no se ve una solución que te haga ver que las cosas van a ser mejores.

Es que hoy en día, para las personas que no tenemos una familia detrás que nos pueda cobijar, perder el trabajo es convertirte en pobre. Y muchos trabajos, sólo te dan para sobrevivir, pero sigues siendo pobre. Casi toda la gente que conozco, tiene la economía de su casa cogida con alfileres. Los ahorros, etc., son muy pequeños y no sirven para aguantar mucho tiempo.

– ¿Tienes miedo a algo?

– A lo único que tengo miedo es a verme otra vez en la calle. Para los que hemos estado así, eso es un infierno. Y como ves tantos casos ahora en la tele, piensas, ¿me tocará a mí? Con una familia detrás, las cosas las vives con mucha más preocupación.

– ¿Cómo ves el futuro? ¿Qué futuro crees que le espera a tu niña?
– Pues la verdad, no lo sé. O esto explota y se cambian las cosas desde la base o el futuro no pinta muy bien. Yo tengo casi 50 años y no sé qué pensión cobraré. Mi hija es muy pequeña pero si los sueldos son los que hay ahora cuando le toque trabajar, le aconsejaría que se marche fuera. Aquí es difícil tener estabilidad y vivir de manera desahogada. Pero espero que al final entre todos, nos demos cuenta de que se pueden cambiar las cosas y que las personas podamos vivir más felices.

Rafael Serrulla

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