¿Por qué?

Una cebra no debe correr más que una leona, sino más que las otras cebras.

Jorge Wagensberg

Cuando los leones de la crisis (que son varios) acechan a la manada de cebras, siempre localizan a los ejemplares más débiles. En este sentido, España ha dado muestras de su debilidad, de manera explícita. Las cebras del resto de países de Europa han sido en su mayoría más rápidas y han afrontado el crecimiento del paro de mejor manera.

El mercado laboral español no funciona, y convierte a las personas y a las empresas, en víctimas fáciles que caen rápidamente en las fauces de la destrucción del empleo. Y de entre toda la manada de cebras, las más débiles, las personas en situación o riesgo de exclusión, son los primeros en caer. Y lo que es peor, necesitan de la ayuda de todas las demás, para volver a levantarse.

Una manada no puede permitirse perder un gran número de ejemplares. Un país como España no puede permitir que su población activa más débil pase a engrosar la ya de por sí numerosa lista de las personas pobres que, según Cáritas y Foessa, asciende al 25 % de la población. Si las políticas de impulso de empleo, y como afirma Cáritas y Foessa “si los muros de contención social desaparecen, seguirá creciendo la tasa de pobreza y de exclusión social”

Las caras de la pobreza actual, se concentran más en hogares jóvenes, con presencia de menores, personas solas, desempleadas y emigrantes, cuya tasa de paro duplica a la nacional.

Lo que resulta curioso es que con 6 millones de parados, 11 millones de mileuristas y con uno de los salarios medios más bajos, España sea uno de los países de Europa que más alarga su jornada laboral, y con uno de los salarios más bajos. Mala radiografía para el futuro, aunque la crisis pueda superarse.

¿Qué va a pasar con las personas en situación de exclusión social o en riesgo en este país? Han sido las primeras en caer y serán las últimas en levantarse. Aún cuando la recuperación económica sea un hecho, muchos de ellos seguirán siendo pobres, durante mucho tiempo después. Y no es tan sólo una cuestión del tan manido y mal utilizado Estado de Bienestar en el que siempre se habla de Sanidad y Educación, quedando los Servicios Sociales como el vagón de cola.

Es una cuestión de humanidad, de justicia, de que en tiempos de necesidad los más débiles deben ser ayudados por los más fuertes para poder continuar el camino. Y esto no es solo una cuestión de la Administración. Es cuestión de todos: políticos, trabajadores y empresarios. Ciudadanos. Personas

Por eso, proponemos pensar juntos, aterrizar las reflexiones y los problemas, en nuestro entorno más cercano, y plantear alternativas y propuestas sencillas para que con pequeños cambios, la cruda realidad pueda ir transformándose.