El gobierno húngaro penará a aquellos que vivan en la calle o en chabolas con multas, trabajos comunitario y cárcel. La medida, ajena a toda sensibilidad social, carece de sentido si no se entiende que las intenciones gubernamentales son probablemente desplazar el grueso de la población marginal a los países vecinos. Los efectos sobre la marginalidad serán muy importantes: una persona con problemas de integración verá como su situación se agrava especialmente al ser desplazada o encarcelada. Las medidas del gobierno húngaro son justificadas con la excusa de "asegurar el orden en los espacios públicos y un incremento en la seguridad", pero.
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